Cuando mi invitado al tocadiscos del mes de Mayo confirmó su visita, me senté a pensar en las cosas que habíamos vividos en tantos años de infancia y adolescencia, pues con Carlos partimos juntos en 4º preparatorias, en el viejo castillo de la calle Aguayo, durante mucho rato pensé, repasé capítulos bochornosos, chascarros y cuanta cosa imaginable mi memoria podía recorrer en el tiempo, lo trágico de está búsqueda, fue que no encontré nada. Entonces pedí ayuda y llamé a mis corresponsales, para que ellos más frescos y joviales, me recordaran hazañas de nuestro invitado, debí resignarme a que a vuelta de correo, la respuesta fuera la misma, nada de nada.
Y, es que resulta increíble, haber compartido tantos años juntos, y recién descubrir hoy, que Carlos fue en niño, un joven y un adolescente intachable, nada que reprocharle, nada que “colgarle”, nada que hoy, treinta y tantos años más tarde, aún se recuerde, y ojo, no quiero decir con esto, que Carlos fuera un personaje “invisible”, muy por el contrario, el participó activamente de cuanta actividad, viajes fútbol, basketball y de todo lo que se organizaba, la gran diferencia, fue su caballerosidad, respeto y disciplina, para nunca traspasar la barrera de lo permitido, siempre guardó la misma postura, en lo adverso y en la jauja, no es fácil recordar a alguien por su conducta, pero nuestro invitado, ya lo verán ustedes, desde corta edad fue un hombre controlado.
Carlos Landabur Mendoza, nació en Valparaíso, un 31 de Enero de 1956, amante de su puerto y naturalmente de Santiago Wanderers, el equipo de toda la vida. Cuando comenzamos la entrevista, le pedí como es la tónica de está sección, la canción más importante de su vida, para de está forma iniciar el tocadiscos, ahí se nos produjo "el primer quiebre de servicio", pues el, es un hombre que gusta de la música orquestada, y que de verdad, no tiene ninguna canción que marque en su vida, algo especial, pero ante mi insistencia vino su selección musical, y de paso, para mi la primera sorpresa que me tenía preparada nuestra entrevista, y como quiero compartir con todos ustedes está sorpresa, la información pertinente a la canción seleccionada, se las contaré al final de la entrevista.
Y, es que resulta increíble, haber compartido tantos años juntos, y recién descubrir hoy, que Carlos fue en niño, un joven y un adolescente intachable, nada que reprocharle, nada que “colgarle”, nada que hoy, treinta y tantos años más tarde, aún se recuerde, y ojo, no quiero decir con esto, que Carlos fuera un personaje “invisible”, muy por el contrario, el participó activamente de cuanta actividad, viajes fútbol, basketball y de todo lo que se organizaba, la gran diferencia, fue su caballerosidad, respeto y disciplina, para nunca traspasar la barrera de lo permitido, siempre guardó la misma postura, en lo adverso y en la jauja, no es fácil recordar a alguien por su conducta, pero nuestro invitado, ya lo verán ustedes, desde corta edad fue un hombre controlado.
Carlos Landabur Mendoza, nació en Valparaíso, un 31 de Enero de 1956, amante de su puerto y naturalmente de Santiago Wanderers, el equipo de toda la vida. Cuando comenzamos la entrevista, le pedí como es la tónica de está sección, la canción más importante de su vida, para de está forma iniciar el tocadiscos, ahí se nos produjo "el primer quiebre de servicio", pues el, es un hombre que gusta de la música orquestada, y que de verdad, no tiene ninguna canción que marque en su vida, algo especial, pero ante mi insistencia vino su selección musical, y de paso, para mi la primera sorpresa que me tenía preparada nuestra entrevista, y como quiero compartir con todos ustedes está sorpresa, la información pertinente a la canción seleccionada, se las contaré al final de la entrevista.
Tocadisco_C.Landaur (Para leer la entrevista haga click en tocadisco y encienda sus parlantes, paciencia, puede demorar unos segundos)

