jueves, 27 de marzo de 2008

El muro


Aparentemente, los muros siempre han estado asociados a la historia, el muro de los lamentos, la gran muralla China, el muro de Berlín, el muro, que en la actualidad, separa E.E.U.U. de México, y quizás cuantos más, que nosotros desconocemos, pues bien, hoy en mi regreso al liceo, pude, gracias a la inmensa cortesía, y generosidad de don Eugenio Escalona, (orientador del actual establecimiento), descubrir y apreciar una infraestructura hermosisima, en honor a la verdad, ver el liceo desde el interior, es descubrir un lugar inmensamente más hermoso, a lo que se aprecia desde el exterior, cómodo, limpio, con grandes aulas, áreas verdes, ascensor, casino, gimnasio y todo lo que un establecimiento educacional de última generación requiere.
Pero, en esa búsqueda intima, casi desesperada, escudriñando cada rincón, por encontrar algún esbozo de mi liceo, de nuestro liceo, debía rendirme con nostalgía, a aceptar que ya no quedaba nada, la realidad, es que hoy todo es distinto, nada es igual, hasta que de pronto apareció, mudo y solitario, como desafiando el tiempo y las generaciones, el muro, si el muro, nuestro muro, el mismo, donde tantas veces nos sentamos, a ver la pichanga que se jugaba a sus pies, donde tantas veces, nos sentamos a conversar de lo inimaginable, o a soñar con el futuro, el muro, fiel testigo de nuestro desarrollo y crecimiento, aún se mantiene de pie, cual estoico guerrero, desafiando el paso de los años, el viento, la lluvia y el desarrollo, ahí vive el espíritu de nuestro liceo, ahí está el corazón, de lo que las reformas educacionales, y los tiempos modernos, no pudieron llevarse, ahí se mantiene, más firme que nunca, nuestro muro, ahí, queridos amigos míos, aún estamos presentes.

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